Siete Aguas, mezcla el clima mediterráneo con el de media montaña y junto a la altitud del lugar (700 m sobre el nivel del mar), y la pureza ambiental, confieren a la localidad un elevado índice de salubridad, acrecentado por las propiedades medicinales de sus aguas.

Historia:

            El Cónsul  romano Junio Bruto, durante su mandato en España, concedió a los guerreros de Viriato algunas poblaciones para su descanso (siendo una de ellas Siete Aguas), comenzando así la colonización del lugar.

            La población, situada en el alto de un monte, fue amurallada. Sus pobladores, que eran agricultores y guerreros, comenzaron a hacer productivas las laderas y valles para dar mantenimiento a la guarnición. Viendo que la villa tenía recursos comestibles, abundante agua y forraje para los animales, paso a considerarse “mansión”, y se le puso el nombre de SEPTEM-AQUIS.

Debido a  su carácter militar y a la situación estratégica de enclave durante las sucesivas guerras, conquistas y reconquistas, pocos vestigios se conservan de esta época (únicamente algunos fragmentos de cerámica).

            Después de los romanos, llegaron los godos, y tras sucesivas guerras, los árabes expulsaron a D. Rodrigo Díaz de Vivar de su Reino y tomaron Siete Aguas.

            Fue durante los siete siglos de dominación árabe cuando la población se desarrolló realmente, haciendo obras de gran provecho como la canalización de la fuente, construcción de la balsa que servía para mover el molino harinero y seguidamente para el riego de las huertas a través de acequias..

           Entre 1304 y 1430, Siete Aguas por ser frontera entre Valencia y Castilla, se ve envuelta en diversas batallas, hasta que en 1430, en guerra con Juan de Castilla fue tomada por tropas castellanas y recuperada rápidamente. Dichas tropas fueron vencidas en la venta de la Contienda, el 06 de agosto de ese mismo año y para conmemorar la paz se hizo colocar una magnífica cruz de piedra de siete metros de altura en el camino de Castilla (en la actualidad se encuentra a la entrada del pueblo, en el parque de la glorieta).

Interés turístico:

           La Iglesia Parroquial, se sitúa en la Plaza Mayor, en un lugar que ocupó un torreón y fortaleza ibérica, después romana y árabe. También fue derribado un arco romano que unía la iglesia con el castillo (El Candil). Las obras finalizaron el 22 de junio de 1.794, construyéndose sólo la mitad de lo proyectado.

           
Es de estilo Neoclásico, sencillo pero esbelto. En la fachada, construida con las piedras del antiguo castillo, existía una lápida ininteligible, del siglo XV probablemente conmemorativa de algún hecho histórico, que hoy permanece expuesta en el interior.

           También en el interior destaca el Cristo de los Afligidos, del siglo XV, del que se ignora su procedencia (fue inventariado en 1.526 con motivo de la visita del Cardenal de la Marca). Los altares de la antigua iglesia fueron trasladados a la nueva y restaurados. El Altar Mayor es obra del valenciano Yllueca (1.729).

Iglesia

Calle

           Espacios y rincones que todavía conservan el sabor del tipismo arquitectónico, son – entre otros –El Callejón de El Cerrito, Las cuestas de La jordana o Arrabal, Las calles del Sol y de Las Eras, Las Cuatro Esquinas, o Los Pasajes de El Molinillo y La Parra.

           Conocida es la riqueza cinegética sieteagüense, cuyos parajes son cita obligada para los aficionados a la caza. Los montes del término municipal, y de los términos limítrofes, son óptimos para la caza menor (conejo, liebre, perdiz.) e incluso el jabalí.

Barranco Malen 

           La gastronomía sieteagüense se compone de varios guisos propios de la comarca- olla “podrida”, gazpacho manchego etc.- y otros de carácter autóctono como el mojete, morteruelo, ajoarriero, tortilla de collejas. Son muy apreciables los embutidos locales: morcillas “de la jarra”, güeñas, sangregordo y sobrasadas..

           De gran arraigo popular son las fiestas de Siete Aguas, organizadas en honor a San Juan Bautista, su patrono. Actos religiosos, populares, taurinos, culturales, musicales y festivos, que se repiten esporádicamente en verano con la llegada de los visitantes.

           Destacan los espectáculos pirotécnicos “Mascletás”, “despertás” y “cordás, así como los actos musicales pasacalles y festival de bandas de música – la Banda de la Sociedad Musical de La Paz es la más genuina institución cultural de Siete Aguas.

Iglesia

Mascleta

Vaquillas

           A mediados de agosto se celebra en la localidad El Gran Fondo Internacional de Siete Aguas, destacado acontecimiento deportivo que reúne a millares de atletas de todas las edades, tanto populares como de élite.

Maraton

Maraton

Fuentes:

            La tradición turística de Siete Aguas se remonta a los tiempos en los que existía en la población un balneario, al que acudían numerosas personas para beneficiarse de la toma de aguas y diversos tratamientos.

            En la actualidad, Siete Aguas figura en los mapas de Aguas minerales de España, confeccionados destacando el carácter ferruginoso de sus aguas.

            Más de cincuenta fuentes afloran en el terreno cretáceo del término sietagüense.

            Dentro del casco urbano se encuentra la Fuente de los Siete Caños, próximo a la cual, se encontraba el antiguo balneario. Fue restaurada en 1.930, cerrando y protegiendo el manantial. Sus aguas son bicarbonatadas, mixtas, ferruginosas y magnesianas, conteniendo en disolución ácido carbónico y azoe. Tienen una temperatura de 27ºC y están recomendadas para las enfermedades reumáticas, estomacales, litiais biliar, cólicos biliosos, infartos del hígado y bazo, cistitis, uretritis, etc., además de las causadas por el empobrecimiento de la sangre, anemia, clorosis, neurastenia y debilidad general. Usadas en baños resuelven problemas dermatológicos, como eczemas y herpetismos.

            En las proximidades de la población y también destacables por su calidad, se encuentran las fuentes de La Gota – la de mayor renombre, con aguas indicadas para las enfermedades de la piel, estómago y riñón -, El Garbanzo, La Roca, El Retiro, La Tejería, El Cañico, Rosa y Papán.

            Ya alejadas de la población, se encuentran La Vallesa, La Umbría, Raydón, La Piña, La Peraleja, Las Palomas, y El Apetito.